| Pablo Ximénez de Sandoval "Gracias, Almudena", de los lectores Manuel I. Lalín, librero de O Carballiño (Ourense), se fue con su pareja hasta la Feria del Libro de Madrid en 2016 e hizo la cola para poder conocer a su admirada Almudena Grandes. Estuvo 20 minutos con ella, se dieron abrazos y se llevaron libros dedicados. "Poco más puedo decir. Mientras la emoción me aprieta y arrebata por dentro", escribe este lunes. Lo cuenta hoy en una carta al periódico. Isabel Lorenzo, profesora de instituto de Madrid, la vio un día por la calle Churruca. En otra ocasión, ella le firmó Inés y la alegría. Y en la noche del 15-M pudo intercambiar unas palabras con la escritora. "Tus lectores te vamos a echar infinitamente de menos", escribe. Guillermo Piquero Jiménez, de Avilés, se presenta como "humilde lector" y dice: "Como miles que hoy estarán desolados, quiero darle las gracias por su brillante legado literario". Y José Francisco Tomás Bernal, de Elche (Alicante), escribe: "Dejas huérfanos a miles de lectores, y a mí, con las ganas de darte un beso, un abrazo, agradecerte que me hicieras sentir. No te conocí personalmente, pero a través de tus palabras siento que sí lo hice un poquito. Gracias, Almudena". Son unos pocos ejemplos de las cartas que los lectores de Almudena Grandes han enviado a la redacción. La escritora falleció el sábado 27 de noviembre víctima de un cáncer. Había anunciado su enfermedad a los lectores a principios de octubre en su columna fija de El País Semanal: "Todo empezó hace poco más de un año. Revisión rutinaria, tumor maligno, buen pronóstico y a pelear". Su muerte apenas mes y medio después deja un vacío inmenso en la literatura contemporánea española y en las páginas de EL PAÍS, donde colaboraba regularmente (todas sus columnas están en este enlace). En este boletín recogemos hoy, aparte de las cartas emocionadas de sus lectores, algunos de los artículos con los que sus amigos y compañeros de profesión han despedido a Almudena Grandes estos días: Marta Sanz escribe Almudena: "Aún no puedo creer esto que nos ha sucedido ni sé medir la dimensión de esta pérdida, pero estoy segura de que a ella le habría gustado vernos felices". Felipe Benítez Reyes escribe Almudena Grandes: nuestra Almu: "Lo mismo remataba una novela memorable que improvisaba en su casa, en un abrir y cerrar de ojos, una comida para una multitud, por la simple celebración del estar juntos". Juan Cruz escribe Una historia de amor: "Almudena Grandes le dio literatura al periodo más grave y delicado del siglo XX". Pepa Bueno escribe Almudena Grandes: compartir la alegría: "Si Almudena te quería tenías la impresión de estar a salvo. Su afecto era algo casi material que se levantaba ante ti como un muro que te protegía de las inclemencias de la vida". Lola Pons escribe Almudena es nombre de novela: "Aterrizo aquí un lunes sobrecogida por el doloroso hueco que deja la escritora madrileña. Para mí, su nombre sonaba al aire fresco y vital de Rota y su escritura me removía como una ventolera". Y EL PAÍS despidió a la autora en un editorial el domingo: "Lo que más echará de menos la cultura española es el empuje moral de una narradora dispuesta a sumergirse en la pluralidad ingobernable de las peripecias de una sociedad compleja". Estas son otras lecturas de Opinión de este lunes: EDITORIALES La elección de un presidente emiratí erosiona la credibilidad de la organización y acentúa la desconfianza sobre su funcionamiento. La gestión de las medidas restrictivas contra la pandemia ha de evitar que las capitalice la extrema derecha. TRIBUNAS Wolfgang Münchau arroja una nueva dosis de escepticismo sobre la coalición del socialdemócrata Olaf Scholz en Alemania: "Nada en la historia de Scholz me dice que sea un gran innovador. El haber formado una coalición increíblemente ambiciosa es el acto más innovador de su vida política". Juan Gabriel Vásquez escribe en esta tribuna cómo el debate del aborto en Colombia gira alrededor del aspecto religioso y eso enturbia la verdadera cuestión: "Debería resolverse desde la educación sexual, la ciencia y la reflexión ética, no desde la ley penal o la prohibición constitucional, y mucho menos desde la doctrina de una religión". El diputado del PSOE Pau Marí-Klose opina que la crispación es fruto no solo del estilo de los políticos, sino de la demanda de contenido polarizador de los medios: "Muchos analistas echan de menos estilos políticos del pasado, pero tampoco los practican. Fustigan la polarización, pero contribuyen a ella escribiendo encendidos tuits en 240 caracteres para desacreditar a rivales". FLAVITA Puede leer todos los contenidos de Opinión de EL PAÍS en nuestra web o seguirnos en Facebook, Twitter e Instagram. ¿Le han reenviado esta newsletter? Suscríbase aquí. Envíe sus sugerencias y comentarios a opinion@elpais.es Si es suscriptor, puede leer los editoriales la noche anterior a su publicación. Apúntese a la newsletter exclusiva de editoriales aquí. Gracias por ser suscriptor.
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