Caminos de derogación

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Martes, 23 de noviembre de 2021

Pablo Ximénez de Sandoval

Caminos de derogación

Durante casi una década, el Partido Republicano de Estados Unidos prometió derogar la reforma sanitaria de Barack Obama, aprobada en 2010. Lo redujo a un eslogan que resultó ser muy efectivo: "Repeal Obamacare". Literalmente, "derogar" la norma. Los candidatos republicanos ganaron elecciones por todo el país repitiendo el mantra: repeal, repeal, repeal. Consiguieron la mayoría en las dos Cámaras y, finalmente, la Casa Blanca en 2016. Cuando ya tenían todo el poder en Washington, resultó que Obamacare no se podía "derogar", sin más, porque se quedarían sin cobertura sanitaria a 20 millones de norteamericanos. El mensaje se moderó y pasó a ser "repeal and replace", es decir, "derogar y sustituir". Pero ¿sustituir con qué? Los republicanos no fueron capaces de ponerse de acuerdo en una alternativa que fuera creíble para sus votantes en un tema que habían demonizado durante tantos años. En 2017, el entonces líder republicano de la Cámara, Paul Ryan, reconoció el fracaso con una frase reveladora: "En la oposición solo tienes que estar en contra de las cosas, es más fácil". Estamos en 2021 y Obamacare sigue vigente, y creciendo.

Y es que la palabra "derogar", en política, la carga el diablo. Miren esta didáctica columna de Álex Grijelmo, autor del Libro de Estilo de EL PAÍS, en la que explica cómo, una vez que prometes derogar algo, te encierras en un significado que no tiene muchos matices: "La entrada 'derogar' incluye una sola acepción, muy breve: 'Dejar sin efecto una norma vigente'. A ver qué parte de esa definición puede ofrecer dudas semánticas".

Ya saben a qué viene todo esto. El Gobierno de coalición de España prometió "derogar" la reforma laboral del Partido Popular (2012) y luego ha rebajado el mensaje hacia la reforma de la reforma. En términos republicanos, repeal and replace. A diferencia de aquellos, sin embargo, por ahora avanzan. Tras algunas tensiones iniciales entre Trabajo (Yolanda Díaz) y Economía (Nadia Calviño), ya hay propuestas sobre la mesa para atacar, al menos, la cronificación de la precariedad y la temporalidad que dejó aquella norma. El Gobierno propone limitar las circunstancias en las que se pueden usar contratos temporales y su duración.

El editorial de EL PAÍS de este martes, Abusos laborales, recoge este momento de las conversaciones y recuerda que la temporalidad es "la gran asignatura pendiente". "Los distintos planes de choque ejecutados de la Inspección de Trabajo desde 2018 han concluido en centenares de miles de regularizaciones. Es decir, han detectado y resuelto una ingente cantidad de concatenaciones fraudulentas de contratos temporales que alarman y erosionan la confianza del trabajador en el sistema. De facto, son fijos", destaca el editorial. Sobre la negociación, señala el acercamiento de posturas: "El enfoque más adecuado para este arduo y complicado pacto habrá de ser la inteligente combinación de firmeza y flexibilidad".

Para tener la visión de los sindicatos, hoy escribe Mariano Hoya, de UGT, La hora de la modernización del mercado de trabajo: "Los índices de contratación temporal han aumentado en estos diez años y nuestro diferencial con Europa se ha visto incrementado. La tasa de temporalidad española supera en más de 10 puntos la media de la Unión Europea".

Alguna lectura más sobre este asunto:

Xavier Vidal-Folch escribe Sabemos lo que quiere Europa: "En la reforma laboral es inane proclamarse el más europeo: las normas de los fondos son claras, están escritas, todos las conocen".

Najat El Hachmi escribe Reformar la precariedad: "Contemplamos como espectadores indiferentes la enésima reforma laboral que se resolverá con otra década de migajas para que la próxima generación herede otra derrota amnésica".

Josep Ramoneda escribe Sin entrar en detalles: "A la ciudadanía le cuesta asumir que los gobernantes ni están siempre en condiciones de hacer lo que se proponen, ni tienen siempre intención de hacer lo que dicen".

Aparte, estas son nuestras propuestas de lecturas de Opinión este martes:

TRIBUNAS

¿Entrará la factura de la luz en las urnas?

Marta Fraile analiza si tendrá consecuencias en las próximas elecciones el galopante aumento de precios de la energía: "Todo dependerá de si los electores son capaces de considerar algunas de las condiciones bajo las cuales se ha producido este imprevisto aumento de precios en plena crisis energética. Y, lo que tal vez sea más importante, que nuestros dirigentes sepan explicarlo".

El peligro del ecologismo "bobo"

Oriol Bartomeus escribe sobre la tensión política al aplicar el ecologismo bohemio-burgués (de ahí lo de "bobo") a la realidad, y cómo lo puede aprovechar la derecha reaccionaria: "La lucha contra la emergencia climática entra en un terreno peligroso. Su implementación no es neutra ni el consenso alrededor de su necesidad es unánime y será eterno. Su saldo empieza a contar con algunos damnificados, que deben ser tomados en consideración".

¿Qué pasó en Chile?

Yanina Welp analiza los resultados de la primera vuelta de las presidenciales en Chile, donde pasaron el corte un candidato considerado de ultraderecha, José Antonio Kast, y el líder de la izquierda, Gabriel Boric, con una abstención del 53%. Welp afirma que "los resultados de las presidenciales ponen en riesgo el proceso constituyente y con ello la redefinición de la democracia en Chile".

Un partidario de José Antonio Kast celebra los resultados con una gorra de Trump.

Un partidario de José Antonio Kast celebra los resultados con una gorra de Trump. / IVAN ALVARADO (REUTERS)

NUESTRAS FIRMAS

Una vez más, la gente

Fletar aviones de inmigrantes sirios y afganos hasta las fronteras europeas evidencia una escalada sin fin en la indignidad humana. Por David Trueba

Muera Caín

En un país que sólo mercadea con la Guerra Civil, los de Ciudadanos son necesarios. Por Félix de Azúa

CARTAS A LA DIRECTORA

"Tener la regla no es un capricho"

Elisa Blasco, de Zaragoza, reclama al Gobierno que cumpla su promesa de bajar el IVA de los productos de higiene femenina al 4%: "¿Por qué los productos de higiene femenina tienen un IVA superior a otros productos de primera necesidad? En nuestro país, una compresa, un tampón o una copa menstrual soportan el mismo IVA, un 10%, que una cena en un buen restaurante o ir al cine. Otros productos más sostenibles, como las compresas de tela o las bragas menstruales, tienen un 21% de IVA, como un cubata o un paquete de tabaco".

La dirección para escribir en esta sección es cartasdirectora@elpais.es

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